Este viernes 18 de junio es el estreno de una de las series más auténticas con las que te vas a encontrar. Parida por Bob Pop, uno de los iconos televisivos del momento, cuenta su vida y lo hace de una manera tan cercana, tan tierna y dura a la vez, que estamos seguros de que va a conseguir una legión de fans tan bestia como la que consiguió Veneno. Hemos hablado con los protagonistas de Maricón perdido y esto es lo que nos han contado.
«¡Tapen los ojos a los niños, que salen libros!». Una frase aparentemente inocua de Bob Pop, el creador de Maricón perdido, resume parte del espíritu de esta serie basada en su vida: leer nos hace libres. Bob, como gay que ha vivido momentos muy duros por el hecho de serlo, nos cuenta sus experiencias, las más dulces y las más amargas, pero lo hace atravesado por la literatura. Porque los libros lo definen y dibujan su biografía. El estreno de Maricón perdido (18 de junio en TNT) va a ser un bombazo y no solo por lo obvio (las experiencias de un chico gay, con sobrepeso y una enfermedad, la esclerosis, que termina por «exigir su rol protagónico»), sino por cómo la literatura es parte esencial en la vida de Bob.

La serie que te hará reflexionar sobre la homofobia… y mucho más
Los libros explican a Bob y Bob se refugia en ellos y en la escritura, la cual, debido a la esclerosis, que limita su movilidad, ha definido como un acto físico. Escribir y leer han sido y siguen siendo dos de sus obsesiones, y esa literatura se ha colado en su vida hasta el punto de que, como explica a Lola (interpretada por Alba Flores), cuando practica cruising lo hace más para inventarse distintos personajes que para disfrutar del sexo con desconocidos.

Porque sí, es verdad, del estreno de Maricón perdido esperamos que se nos cuente cómo experimentó Bob en sus carnes la homofobia y también el amor de la familia que él eligió con los años, pero hay muchísimo más, os lo aseguro.
Alba Flores, entre los protagonistas de Maricón perdido
Por cierto, la participación en la rueda de prensa de Alba Flores ha sido muy emotiva al decir que Bob «nos ha educado con esta serie». También ha explicado cómo su primera escena fue aquella en la que el Bob joven (Carlos González) le revela su enfermedad. La dureza de la escena, sin embargo, sirvió para que hubiera, como ella dice, «una química instantánea». Por cierto: esa escena acaba con un chupito y en atrezo no avisaron de que tenía que ser de mentira, así que Alba ¡terminó metiéndose un lingotazo en mitad del rodaje! «Ayudó bastante», comentaba entre risas.

Una serie de contrastes
Tal como han explicado el propio Bob y también el director de la serie, Alejandro Marín, era importante que la serie respirara mucha verdad, pero que a la vez fuera acogedora. Y ese mundo de contrastes entre el Bob que sufre acoso en su adolescencia, pero también en su juventud, y el que de hoy, que ha elegido «vivir en una burbuja y no tratar con la gente que no quiero», se refleja incluso en la manera de filmar unas escenas y otras. Las más realistas se rodaban cámara en mano, y en la parte onírica, que solo existe en la cabeza del protagonista, «se sacaba toda la artillería», confesó Marín.

Todos los protagonistas de Maricón perdido aportan su granito de arena a la causa LGTB
Maricón perdido pretende aportar, de alguna manera, su granito de arena a la causa LGTB en un momento que, tal y como su creador afirma, se palpa la sensación de que «hay más miedo de hablar, no ya por las agresiones [hacia el colectivo], sino porque la ultraderecha las va a usar para contraatacar».
Todos los protagonistas de Maricón perdido, desde su experiencia personal o cercana, aportan su verdad a algo tan necesario como es luchar contra la LGTBfobia. Y si la serie es de por sí apetecible, este punto la hace más interesante aún.
Una madre castradora, un padre sin rostro y un abuelo enternecedor
Pero la serie también explica a su protagonista a través de su familia. Por una parte aparece una madre castradora, tal como la actriz que la interpreta (Candela Peña) la ha definido. Para quienes estéis puntuales en el estreno de Maricón perdido podréis ver el trabajazo de Candela, que asegura que esta interpretación «ha sido un viaje alucinante del que me costó mucho despegarme porque me costó mucho entrar en él».

A esa madre «esclerotizante», como la define, se une un padre (Carlos Bardem) sin rostro, que solo usa su voz. Literalmente. Porque Bob eligió no mostrar la cara de un padre que, confiesa, «me daba miedo». Y también tenemos un abuelo, al que da vida Miguel Rellán, que a su manera supo conectar muy bien con aquel Bob adolescente lleno de miedos y de dudas sobre su encaje en la sociedad: tierno, comprensivo y al lado de su nieto.
Te sorprenderá el juego de palabras del título
Maricón perdido es un nombre que se le ocurrió, al parecer, a Andreu Buenafuente y así se lo trasladó a Bob, perdido, confesaba, en nombres cursis. Y alude no solo a esa expresión tremendamente despectiva, sino también a lo perdido que estaba, sin saber muy bien qué quería ser en la vida.

Las escenas que hemos podido ver de la serie anuncian algo muy grande. Así que ¿qué mejor para celebrar no solo el mes del Orgullo LGTB, sino también la vida, que acudir al estreno de Maricón perdido en TNT este viernes? Yo no pienso perdérmelo.